Bogotown

Mis dudas y angustias frente a un segundo hijo

Noviembre 25, 2009 · 3 comentarios

Estas dudas son mías, no son necesariamente compartidas con mi chico, aunque a él también lo veo un poco confundido frente al tema.

Para comenzar, debo contar que antes de volverme mamá, mucho antes, es decir, por allá en mis tiernos veintes, no quería tener hijos. No porque fuera una feminista recalcitrante de esas que se quieren parecer a los hombres.  No. No quería tener hijos porque soy pesimista por naturaleza.  En esas épocas, ya un poco lejanas, presentía de manera inminente el fin del mundo, y no porque los Mayas lo hubieran pronosticado para el 2012, o porque en el 2000 todo fuera a colapsar. Simplemente porque sentía que estábamos haciendo mal uso, como civilización, de los recursos de los que disponíamos. No quería traer al mundo a un hijo mío para que sufriera lo que yo creía que iba a ser una guerra por el agua, por el aire limpio, por todos los necesarios de la vida.

Mi chico, por su lado, es eminentemente optimista. Él en cambio, cree que la posibilidad de tener hijos por parte de personas educadas es una oportunidad para el mundo de tener gente que puede trabajar por el bien de la humanidad.

Mi chico y yo, por azares de la vida, nos encontramos, nos enamoramos, nos fuimos a vivir juntos y un día él me soltó la bomba sin anestesia: “Tengamos un hijo”.

Plop!!!! Replop!!!

Le di todos mis argumentos, morir de sed, de enfermedades cutáneas por daños de la luz del sol, vivir con máscaras, y literalmente se cagó de la risa de mis sustos. Me dijo que los hombres, nuestra civilización, va a lograr superar las dificultades, que la tendencia cambiará, bla, bla, bla, bla…yatayatayata… no me convenció del futuro, pero si de tener hijos.

Después de 2 años de intentos quedé embarazada. Nació la Bella. La Bella tiene casi 3 años.

La verdad es que he dejado de pensar en la inminencia del fin del mundo y de los males que se nos vienen, no porque no crea que van a ocurrir, sino porque si los tengo presente a todas horas, me enloquezco y no dejo salir a mi hija ni a la puerta de la casa.

Ahora, cuando nuestra hija ya no es una bebé, nacen sentimientos encontrados nuevamente. Siento muchas ganas de tener otro bebé. Pero nuevamente salen a flote todas las angustias anteriores. No hace falta ser un investigador muy profesional en el tema para darse cuenta que no vamos por buen camino. Creo firmemente que hacemos un muy mal uso de los recursos, que seguimos creyendo que el aire y el agua son recursos ilimitados, que es más bonito ver una mesa de madera que un árbol… en fin. Mis angustias vuelven a salir a flote. Además, lo somatizo, siento que respiro mal, detesto caminar por la séptima porque visualizo lo que pasa en mis pulmones, quiero salir corriendo nuevamente. AGGGHHHHHH!!!!!

Entonces nace una alternativa: ¿Qué tal la adopción? Yo siempre había pensado en la adopción como una alternativa linda para ser madre sin traer más niños a este (cruel y triste?) mundo. Pues ya no lo hice, ya aporté mi granito de arena al aumento de la población mundial aunque técnicamente si solo tenemos un hijo, en realidad estamos es manteniendo y no aumentando la población… pero bueno, volviendo al tema, la adopción. Yo siento, en lo más profundo de mi ser que es una alternativa maravillosa, que lo podemos hacer muy bien. Pero entonces cometo el error de consultar la opinión de terceros cercanos.

Mi mama: “Nooooooo!!! Cómo vas a hacer eso??? Qué tal que tenga problemas, tu no sabes cuáles son los antecedentes de esos pobres niños”. (Terrible posición, porque lo que creo que hay en el fondo es que le angustia no querer de la misma forma a dos de sus nietos, uno biológico y otro adoptado, y que tiene tremendas taras cultivadas en años de cliches).

El pediatra: “He visto casos terribles, terribles. Si puedes tener hijos biológicos, mejor hazlo”.

Mi amiga: “Por que no le dejas esa oportunidad a padres que realmente no pueden tener hijos?”

AGGGGGGGGHHHHHHHHH (nuevamente)

Mi posición: Son niños solos, con vidas que potencialmente van a ser difíciles si alguien  no asume la responsabilidad de darles amor. Nosotros amor tenemos de sobra; no somos una familia prejuiciosa (mi mamá si, nosotros no); y bueno, el tema de los recursos económicos es otro asunto.

Es otro asunto porque esa es la principal preocupación de mi Chico, temporalmente transmitida a mí y asimilada por mi cerebro, pero recientemente desechada por falsa. No es cierto que no podamos mantener otro hijo. Estamos en la mitad de nuestras vidas profesionales. Tenemos muy buenos trabajos y la verdad muchas posibilidades de seguir creciendo laboralmente (y también por lo tanto, económicamente). Estamos mejor que el 95% o más de la población colombiana, que tiene en promedio 3.5 hijos. Entonces????

Entonces si podemos financiar otro hijo… mi dilema es otro.

Total, esta mañana, mientras miraba a mi hija durmiendo, justo antes de levantarla, pensaba que si solo somos los tres, igual vamos a ser felices, que no necesito nada más, pero…. la verdad es que si quisiera… No se si pueda vencer mis miedos.

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De la tos y sus remedios.

Noviembre 24, 2009 · 1 comentario

Hace algún tiempo escribí durante una tremenda gripa. (San Francisco). En esa oportunidad hice muchas cosas. Hoy estoy – estamos, porque mi Bella también- con gripa… tremenda.

Apenas sentí a A. toser, de una le dí un jarabe que se llama Abrilar. El compuesto principal del Abrilar es Hedera Helix, (la clásica hiedra, se acuerdan?)

Tomada de www.infojardin.com

La sustancia activa de la hoja de la hiedra es la saponina, y esto, lo aprendí en Wikipedia.

Ese es el jarabe que le conté alguna vez a Fran que el pediatra le había recetado a la Bella para una terrible tos y que había sido muy efectivo. Pos ahí va Fran, seguro que consigues algo homeopático que tenga hiedra. No está recomendado para niños de menos de 1 año, leí por ahí.

Les contaba que apenas vi a la Bella toser, le comencé a dar Abrilar, y le puse un vaporizador, además de tres veces al día media cucharadita de miel (tampoco recomendado para niños de menos de 2 años). Como paréntesis cuento que tomé la decisión de poner vaporizador, porque encontré (haciendo una de mis pequeñas investigaciones internautas) que tiene los mismos efectos que el humidificador que quería comprar, pero que es mucho más barato y fácil de limpiar, dos aspectos importantes en épocas del Niño Dios.

Hasta ahí la Bella. Yo estoy, además, tomando infusión de cebolla roja endulzada con propóleo…. PLOP!!!! Remedio, nuevamente de mi madre, que también me había dado el de la cebolla roja al sereno, que también funcionó. Supongo que esta es la nueva versión… más sofisticada(¿?)

Vamos a ver cómo me va contra esta nueva pero también ya conocida pelea contra la gripa. Es nueva porque esta vez me voy con toda por los productos naturales, aunque sigo con mis dosis diarias y eternas de salbutamol  … por aquello del asma.

Esto me lleva a otro tema que he pensado… y del que escribiré en el siguiente post: Mis miedos de ser madre de más hijos.

A la salud de los remedios de la abuelita (Ojalá)!

PD: Espero que no sea de la porcina, tipo A, o más concretamente AH1N1, porque yo, muy juiciosamente, he puesto atención a las señales de alarma, y en realidad sólo tengo una de ellas, y no todo el tiempo….

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Nota curiosa.

Noviembre 23, 2009 · 2 comentarios

Oyendo el noticiero de la BBC hoy mientras almorzaba oí la noticia que voy a sintetizar:

Primera escena:

(Abuela de casi 110 años!!!!! -verídico, la vi en televisión- en la sala de su casa en un pueblo de Inglaterra que no recuerdo)

La abuelita está disgustada porque desde hacía varios años la Reina le mandaba siempre la misma tarjeta de felicitaciones para su cumpleaños. Y lo muestra: Muestra 6 fotos en las que sale un perfil de la Reina, siempre en un “delicado” sastre amarillo pollito y un “elegante” fondo azul (creo).

La abuelita decidé entonces mandar una carta a la Reina quejándose.

Segunda escena

La Casa Real (se dice así?) le manda a decir, con una visita del príncipe Guillermo en persona, que nunca más volverá a pasar.

Tercera escena

La abuelita, (ya con los 110 años bien cumplidos) está feliz porque recibe una carta de la Reina. Abre el sobre y ve una foto, de perfil, en el que la reina sale con un “delicado” sastre azul clarito. La abuelita está tan feliz!

Me reí y enternecí un montón.

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Problemas de información – las vacunas

Noviembre 23, 2009 · 4 comentarios

Este fin de año nos vamos de vacaciones para el Amazonas. Y claro: selva, mosquitos….taran… fiebre amarilla.

Fui a buscar el carné de vacunación de mi hija, por que miré el esquema oficinal de vacunas y vi que al año debe hacerse esa vacuna. ¿Qué encontré? una marca en donde dice primera dosis, con la fecha.

Llamé entonces al pediatra, solo para confirmar, y me dice que no, que no lo tiene en sus registros. Entonces le mando copia del carné de vacunación que EL mismo llena. Y me dice que no, que no ve la anotación de la vacuna de la fiebre amarilla por ningún lado.

Con eso en mente, me fui a mi entidad de salud a vacunarme yo y vacunar a la Bella. Allá el médico me dice que bajo ninguna circunstancia le pone la vacuna a la Bella porque para él es claro que ya se le puso, y que es PELIGROSÍSIMO ponerla dos veces.

Así pues, me di a la tarea, y busqué en Internet, le pregunté nuevamente al pediatra cuáles eran las consecuencias de la doble vacunación, le pregunte a amigos, familiares, etc… y no encontré nada de información! ¡Qué angustia!

Entré en pánico: Si no se la pongo, no la tiene y nos vamos, cagadísima. Si la tiene y se la pongo, peor….. Entonces no vamos al Amazonas. (Pero ya ha pagado todo!!!!)

Decidí llamar entonces a la Unidad de Prevención y Vacunación Internacional porque el dueño es el cuñado de mi jefe. Allá me dijeron que TODOS eran unos ignorantes. Que se le puede poner nuevamente y que no pasa nada.

Total, aún no se la he puesto porque mañana tengo cita con el pediatra, lo voy a poner contra la pared y le voy a pedir que me recete él mismo la vacuna. Es además la única forma en que se la ponen en el centro de salud.

Sigo preocupada porque lo que siento es que nadie sabe de lo que habla… pero le voy a poner la vacuna, quedo medianamente tranquila con el dictamen de la UPVI. Es increíble, o me parece solo a mi, que los profesionales en salud tengan posiciones tan diferentes con respecto a algo sobre lo que con seguridad debe haber literatura disponible.

Esto, todo esto, solo para contarles que nos vamos al Amazonas!!! Otro sitio que chequéo de mi lista de lugares que quiero conocer.

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Creo que el 2010 debería traer cambios.

Noviembre 9, 2009 · 3 comentarios

No porque esté desesperada con mi vida. Todo lo contrario… ha sido un último año de tranquilidad en muchos aspectos. El torbellino de la llegada de la Bella se apaciguó… o mejor aún, nosotros asumimos felizmente nuestro rol de padres.

Ha sido también el año en el que me asenté profesionalmente otra vez. Después de un año y medio de volver, formalmente, a trabajar, debo decir que me gusta mucho mi trabajo. Eso, sin dejar de lado que es estresante, a veces demasiado absorbente en tiempo, pero me gusta. Me reta. Aprendo un montón. Estoy rodeada de muchas personas que admiro. Pero es difícil… tiene una cuota de sacrificio importante, y es el tiempo con mi hija.

Hace unos días le decía a mi chico que si mi ritmo de trabajo seguía como el del último mes, iba a tener que pensar en alguna alternativa. Y el camello (la dificultad) es que ser abogada es de pronto lo único que sé hacer, a lo único que me he dedicado toda mi vida.

Ahora pienso que puede que el 2010 traiga cambios. Y no necesariamente laborales. La verdad es que si logró ajustar la intensidad del trabajo, seguiría acá algunos  años más.

Siempre me ha parecido chévere cambiar el año. Es tal vez de las pocas cosas medio agüeristas que todavía tengo o me quedan. Siento que es la oportunidad de tener una esperanza de que las cosas van a cambiar, o que seguirán mejorando, o lo que sea, pero tiendo siempre a pensar que es un quiebre con el pasado y un saludo al futuro. Así debería recibir uno todos los días.

 

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El Apego: El vínculo especial madre-hijo

Noviembre 6, 2009 · 3 comentarios

En el jardín de la Bella nos dieron una bonita charla sobre este tema. Al final, nos dieron este documento que quise compartir con todas(os) ustedes. Ya había hablado de este tema alguna vez, y lo tengo siempre muy presente en mi experiencia de ser mamá.

“La propiedad más importante del ser humano, es su capacidad de formar y mantener relaciones. Estas son absolutamente necesarias para que cualquiera de nosotros pueda sobrevivir, aprender, trabajar, amar y procrearse.

Las relaciones humanas toman muchas formas, pero las más intensas, las que producen mayor placer y a veces mayor dolor, son aquellas con la familia, amigos y personas amadas. Dentro de este círculo interno de relaciones íntimas, quedamos vinculados o adheridos unos a otros con un “adhesivo emocional”, vinculados o adheridos con amor.

La habilidad individual para formar y mantener relaciones haciendo uso de este “adhesivo emocional” es diferente en cada uno de nosotros. Algunos parecen ser “naturalmente” capaces de amar y establecer relaciones íntimas, otros no tiene tanta suerte, carecen de capacidad afectiva y les cuesta hacer amigos, además de establecer una relación distante con la familia.

Tanto la capacidad como el deseo de formar relaciones emocionales están asociados a la organización y funcionamiento de partes específicas del cerebro humano, así como al equilibrio de los neurotransmisores (sustancias químicas que permiten la transmisión del impulso nervioso y sus conexiones). Así como el cerebro nos permite ver, oler, gustar, pensar y movernos, también es el órgano que nos permite amar o no amar. Estos sistemas cerebrales que nos permiten formar y mantener relaciones, se desarrollan durante la infancia. Las experiencias durante estos primeros y vulnerables años del desarrollo evolutivo de un individuo, influyen significativamente en el moldeado de la capacidad para formar relaciones íntimas y emocionalmente saludables. La empatía, el afecto, el deseo de compartir, el inhibirse de agredir, la capacidad de amar y ser amado y un sinnúmero de características de una persona asertiva, operativa y feliz, están asociadas a las capacidades medulares de apego formadas en la infancia y niñez temprana.

Definición del apego

En el campo del desarrollo infantil, el apego se refiere a un vínculo específico y especial que se forma entre madre-infante o cuidador primario-infante. El vínculo de apego tiene varios elementos claves:

1) Es una relación emocional perdurable con una persona en específico.

2) Dicha relación produce seguridad, sosiego, consuelo, agrado y placer.

3) La pérdida o la amenaza de pérdida de la persona, evoca una intensa ansiedad. Los investigadores de la conducta infantil entienden como apego la relación madre-infante, describiendo que esta relación ofrece el andamiaje funcional para todas las relaciones subsecuentes que el niño desarrollará en su vida.

Una relación sólida y saludable con la madre o cuidador primario, se asocia con una alta probabilidad de crear relaciones saludables con otros, mientras que un pobre apego parece estar asociado con problemas emocionales y conductuales a lo largo de la vida.

Teorías del apego

La preocupación por la relación temprana del niño con su madre fue uno de los temas centrales de muchos investigadores. Los primeros trabajos en esta línea fueron realizados por René Spitz, (1935) psicoanalista, quien comenzó sus trabajos observando el desarrollo de niños abandonados por sus madres que llegaban a centros de huérfanos. Estas observaciones le permitieron concluir que la madre sería la representante del medio externo y a través de ella el niño podía comenzar a constituir la objetividad de éste.

En 1958, Bowlby plantea una hipótesis que difiere por completo de la anterior. Postula que el vínculo que une al niño con su madre es producto de una serie de sistemas de conducta, cuya consecuencia previsible es aproximarse a la madre. Mas tarde, en 1968, Bowlby define la conducta de apego como cualquier forma de comportamiento que hace que una persona alcance o conserve proximidad con respecto a otro individuo diferenciado y preferido. Como resultado de la interacción del bebé con el ambiente y, en especial con la principal figura de ese ambiente, es decir la madre, se crean determinados sistemas de conducta, que son activados en la conducta de apego. Generalmente el apego tiene lugar en los primeros 8 a 36 meses de edad. En resumen sostiene que el sistema de apego está compuesto de tendencias conductuales y emocionales diseñadas para mantener a los niños en cercanía física de su madre o cuidadores.

Formas de apego

Las formas de apego se desarrollan en forma temprana y poseen alta probabilidad de mantenerse durante toda la vida. En base a como los individuos responden en relación a su figura de apego cuando están ansiosos, Ainsworth, Blewar, Waters y Wall, definieron los tres patrones más importantes de apego y las condiciones familiares que los promueven, existiendo el estilo seguro, el ansioso-ambivalente y el evasivo.

  • Los niños con estilos de apego seguro, son capaces de usar a sus cuidadores como una base de seguridad cuando están angustiados. Ellos tienen cuidadores que son sensibles a sus necesidades, por eso, tienen confianza que sus figuras de apego estarán disponibles, que responderán y les ayudarán en la adversidad. En el dominio interpersonal, las personas con apego seguro tienden a ser más cálidas, estables y con relaciones íntimas satisfactorias, y en el dominio intrapersonal, tienden a ser más positivas, integradas y con perspectivas coherentes de sí mismo.
  • Los niños con estilos de apego evasivo, exhiben un aparente desinterés y desapego a la presencia de sus cuidadores durante períodos de angustia. Estos niños tienen poca confianza en que serán ayudados, poseen inseguridad hacia los demás, miedo a la intimidad y prefieren mantenerse distanciados de los otros.
  • Los niños con estilos de apego ansioso-ambivalente, responden a la separación con angustia intensa y mezclan comportamientos de apego con expresiones de protesta, enojo y resistencia. Debido a la inconsistencia en las habilidades emocionales de sus cuidadores, estos niños no tienen expectativas de confianza respecto al acceso y respuesta de sus cuidadores.

Las experiencias que forman vínculo

El acto de coger el bebé al hombro, mecerlo, cantarle, alimentarlo, mirarlo detenidamente, besarlo y otras conductas nutrientes asociadas al cuidado de infantes y niños pequeños, son experiencias de vinculación. Algunos factores cruciales de estas experiencias de vinculación incluyen la calidad y la cantidad.

Los científicos consideran que el factor más importante en la creación del apego, es el contacto físico positivo (ej: abrazar, besar, mecer, etc.), ya que estas actividades causan respuestas neuroquímicas específicas en el cerebro que llevan a la organización normal de los sistemas cerebrales responsables del apego.

Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y coloca en su lugar la mayor parte de los sistemas y estructuras que serán responsables de todo el funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico para el resto de la vida. De allí que las experiencias de vinculación conducen a un apego y capacidades de apego saludables cuando ocurren en los primeros años.

La relación más importante en la vida de un niño es el apego a su madre o cuidador primario, esto es así, ya que esta primera relación determina el “molde” biológico y emocional para todas sus relaciones futuras. Un apego saludable a la madre, construido de experiencias de vínculo repetitivas durante la infancia, provee una base sólida para futuras relaciones saludables.

En la actualidad está tomando importancia la relación o vínculo de apego del niño con el padre, figura ésta de gran importancia para el normal desarrollo evolutivo de todo ser.”

Por: Dr Eduardo R. Hernández González.

Pediatra y Terapeuta de la Conducta Infantil.

Correo: ehernandez@iamnet.com

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Voluntariado y Halloween

Noviembre 3, 2009 · 9 comentarios

Son las 11 de la noche. Estoy sentada en mi escritorio, en casa, terminando de trabajar. De repente paro. Pienso. Ya 3 halloweens con la Bella!!! Increíble. Como pasa el tiempo.

El primero fue un dálmata. El segundo fue una guacamaya. Este fue unos días princesa Aurora y otros japonesa. El de princesa me lo pidió ella. El de japonesa se lo compramos en un viaje. En estas fotos se da cuenta de cómo pasa el tiempo de verdad….. Pasa el tiempo que a veces son años….

El primero:

IMG_2023-1El segundo:

Imagen 008-1Este año – la princesa Aurora (con tenis y corona burger king todo escogido por ella)
100_1275La japonesa:

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Por último, y antes de derrumbarme en mi cama, una historia chévere. Desde hace algún tiempo M y yo estabamos buscando un proyecto para hacer voluntariado. Nos encontramos con la fundación Nueva Vida Para Todos, organización que fundaron unos estudiantes de economía de mi universidad y que se dedica a dar estudio y alimentación a cerca de 150 niños de Ciudad Bolvar, una localidad de Bogotá abatida por la violencia y la pobreza.

Fuimos a nuestro primer día, con la Bella, y fue una experiencia increíble. Dejo una foto para la posteridad, seguros de que en adelante trataremos de aportar nuestro granito de arena acompañando a niños que necesitan atención, tiempo y cariño. En la parte inferior izquierda, mi Bella disfrutando de las actividades de los grandes… Di clases de arte….

Un abrazo

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De las preferencias para traer a los hijos a este mundo

Octubre 27, 2009 · 4 comentarios

Tengo una compañera en la oficina que tiene como fecha probable de parto el 6 de noviembre,es decir, está lista.

Hoy le dije que le veía la barriga bajita y que probablemente pronto sería la hora del parto.

Se asustó. Me dijo que ella espera llegar a la fecha probable porque no quiere un parto natural sino una cesárea programada. Que su médico lo había aprobado, y así esté en condiciones de tenr a su bebé por parto natural, no lo hará si no se adelanta.

Y recordé. Recordé que alguna vez (antes de mi embarazo) pensé que yo también preferiría tener cesárea. Cuando quedé embarazada, en cambio, mi deseo camnió y lo que más quería en el mundo era que A. naciera por parto natural.

Creo que en buena medida las mujeres le tienen miedo al parto por lo que ven en televisión: mujeres gritando como locas, sudando y llorando. Y tal vez si sea así, para algunas. Yo recuerdo mi parto como una situación dolorosa porque tuvo complicaciones particulares, pero no recuerdo haber gritado, ni siquiera llorado. Sentí como si la fuerza de la naturaleza, apoyada en mil pachamamas, me hubiese dado la fortaleza para soportar cualquier cosa.

No sé si esa haya sido la experiencia de la mayoría, pero ciertamente yo, desde lo más profundo de mi ser, puedo asegurar que prefiero un parto natural a una cesárea. Inclusive por razones egoístas… presiento que es mucho más doloroso tener que pasar por la cirugía de la cesárea. No se… puro instinto.

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Enséñale a caer

Octubre 22, 2009 · 5 comentarios

Mi hermano, que recientemente es padre, me mando este link de un artículo publicado en el periodico on-line Perú21:

 Me pareció tan lindo! (Todas las referencias a la madre, aplican también al padre, y debo decir que esto aplica en algunos casos, sobre todo a niños un poco más grandesitos aunque la filosofía de fondo aplica a todos)

 ”Nunca emplees –con tu hijo– la palabra “obedecer” porque es un verbo indigno que denigra hasta a quien lo usa. Nadie es tan sabio que merezca ser obedecido. Enséñale, más bien, a dudar, a cuestionar, a rebelarse contra todo lo que le parezca injusto, sucio, cruel o falso. Anímalo a ponerse siempre del lado del que va perdiendo, del que se está llevando la peor parte, a proteger al pequeño y al frágil: al anciano, al pobre, al enfermo, a la flor, al niño, al perro. Y a serles fiel. Enséñale, por supuesto, a pelear por lo que cree. A guerrear como un loco por la verdad a como dé lugar, al precio que sea, hasta las últimas consecuencias. A creer en la gente que la busca y a dudar de la gente que la encuentra. Nunca prohíbas, convence. Nunca des órdenes, plantea siempre un gran abanico de alternativas. En lugar de pretender decirle lo que tiene que hacer, cuéntale tu experiencia: dile lo bien o mal que te fue en la misma situación y después déjalo solo. Que sea valiente y que decida solito. No le impongas tus opiniones. No le impongas tus afectos. No le impongas tus gustos. No le impongas tu religión. Ahórrale la mayor cantidad posible de miedos y de culpas y lo habrás librado de una inmensa carga de dolor completamente innecesario. No emplees nunca la palabra “cállate”. Jamás grites, ni golpees, ni castigues. Enséñale, más bien, que el que grita más es siempre el menos fuerte, que el que más maldice es siempre el menos temible, que el que insulta más es siempre el más imbécil.

No dejes de abrazarlo y besarlo sin falta todos los días. La certeza de que tú lo quieres más que a nada en este mundo será una razón para aprender a quererse primero y para (intentar) querer a los demás, después. No dejes de abrazar y besar a tu mujer delante de él, quiéranse siempre a la vista de todos pero cuando tengan ganas de pelear, esperen hasta que él se haya ido a la escuela y peléense en privado. No te permitas jamás, bajo ninguna circunstancia, la suprema cobardía de ofender ante él a su mamá. Recuerda que la madre es lo más sagrado y da la casualidad de que –antes que tu mujer– ella va a ser, sobre todas las cosas, su mamá. Suficiente confusión hay en la vida de los niños como para empeorarla con nuestras frustraciones, nuestros celos, nuestras deudas impagas y con toda nuestra mierda adulta. No toleres nunca en tu casa el dudoso lujo de la violencia, lo único que lograrás será hacer miserable su niñez y cuando crezca y se convierta en la atroz catástrofe que tan primorosamente cultivaste, te devanarás los sesos preguntándote qué hiciste mal. No tengas miedo de mostrarte débil, falible, imperfecto, equivocado, triste, roto, humano. No te avergüences de contarle tus miserias, tus traiciones, tus flaquezas, tus derrotas. Si le hablas con el corazón en la mano, desarrollará un espíritu solidario y compasivo y será capaz de hacerlas suyas también, aprenderá a no sentirse con derecho a reclamarte, a juzgarte y condenarte. No te avergüences de mirarlo a los ojos si un mal día te abraza el infortunio y te ves obligado a cambiarlo de colegio, a mudarte a una casa más chiquita, a vender el carro, a dejar de ir al cine, a comer menos lomo y más grated de atún. Si eso ocurriera –toca madera, claro– pero si eso ocurriera, díselo sin pena ninguna, dile que esta carretera en que viajamos nunca va en línea recta y que siempre habrá tramos que te sorprenden con súbitas curvas e intempestivas bajadas. Y si por el contrario, los dioses te bendicen y contigo la vida se ríe a carcajadas, tampoco se lo enrostres todo el tiempo, no le saques en cara que él tiene todo lo que tú nunca tuviste o que está –por eso– obligado a ser mucho mejor que tú. (Fíjate en la ridícula soberbia que encierra tamaño desafío). No lo obligues nunca a terminar la sopa apelando al hambre que tienen los niños del África a menos que tengas planeado animarlo a donar un porcentaje de sus propinas. Dale todo lo que necesite, pero tampoco mucho más. No olvides recalcarle que a los niños no se les diferencia por las marcas de sus zapatillas. Enséñale –por encima de todo– esa extraña alegría que solo se encuentra en el dar. Déjale muy en claro que cuanto menos tienes más libre eres, que –al final– tener no tiene absolutamente ninguna importancia.

No olvides enseñarle también a buscar la belleza. Entrénalo para encontrarla a cada paso en la perfección de la naturaleza o en el caos y aún en los lugares más insospechados. Por ejemplo: en su país, en el color de sus ojos, en la tristeza, en el silencio, en su interior. Nunca censures su curiosidad, no escatimes elogios a su gracia, talento o brillo, jamás silencies sus pasiones. No lo vigiles. No lo espíes. No lo invadas. Jugar es una actividad muy seria que requiere de la más absoluta privacidad. No le mientas nunca, ni para salir en defensa de un héroe de la patria, ni para hacerte negar en el teléfono, ni para justificar la imperdonable inasistencia de Papa Noel. Tampoco para intentar maquillar en algo los tramos menos admirables de tu biografía. Responde siempre con la verdad a todas sus preguntas, incluso a las más pendejas. Muéstrate siempre ante él gloriosamente desnudo, sin rubores, sin temores, en todo el esplendor de tu imperfección. Que no se olvide nunca de que su mente es el único paracaídas con que cuenta y que solo lo salvará si logra que se abra a tiempo. No le digas que tiene que leer libros, mejor asegúrate de que, en casa, siempre te vea leer. No le digas que estudie, haz que sea testigo de la pasión con que haces lo que sea que hagas en la vida para ganarte los frejoles. No le digas de qué alegrarse, de qué indignarse, a quién admirar y de qué compadecerse. Deja que lo aprenda solo –por imitación o por oposición– viéndote batallar, viéndote sudar, viéndote insistir. Viéndote triunfar y celebrar y también fracasar con toda el alma y volver a empezar todas las veces que sea necesario. Enséñale, por supuesto, a perder, que eso es algo que nos va a tocar hacer una y mil veces. Enséñale a fallar, a sufrir, a llorar, a caer.

Por lo que Dios más quiera, si solamente me vas a hacer caso en una, hazme caso en esta, guerrero: enséñale a caer.”

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De tiempo atrás traía una preocupación…

Octubre 20, 2009 · 4 comentarios

…Preocupación que solo me preocupaba a mi, no a él, ni a nadie más. Bobadas de mamá, supongo.

La preocupación consistía en que la Bella, si yo estoy, no quiere estar con nadie más, ni quiere que nadie más le haga nada, ni nada de nada.

Alguna vez llegue triste al jardín a contarle a la directora (que es una gran maestra, entre otras) que la Bella no quería estar con el papá, y le decía que no lo quería, y eso a mi me tenía muy triste.

Ella nos puso una cita con la sicóloga del jardín, y la cita fue hoy. Ella, la sicóloga, nos aclaró muchas cosas que algunos de nosotros, padres aún inexpertos, no sabemos ni entendemos del funcionamiento de la cabeza de los chinos.

Primero nos dijo que un niño de la edad de Antonia debe tener apegos porque en eso se va a basar su futura independencia. Dice que eso refleja la salud mental de nuestra hija porque lo que dice con eso es que soy yo (por circunstancias de la vida) quien la proveé de la seguridad que necesita. Y digo que por circunstancias de la vida porque cuando la Bella nació yo me retiré de mi trabajo y durante año y medio estuve con ella, además porque él viaja mucho y pues yo soy la presencia constante en la casa. Me dice que aproveche porque las niñas generalmente hacia los 5 años empiezan a desarrollar un complejo de Edipo que las vuelve hacia los padres marginando a las madres. Que aproveche, pues.

Finalmente me dio un consejo, nunca más puedo volver a pasar a la Bella a dormir conmigo cuando E se va de viaje. NUNCA. Fue enfática. Porque para ella lo que ocurre cuando el papá regresa es que él la desplaza y por lo tanto, entra a competir con ella por mi atención.

En conclusión, la mía, es que esa preocupación, no es una preocupación compartida, ni siquiera por E, que lo entendió mejor que yo. Y sí, los hijos tienen épocas y si en esta adora estar conmigo, pues a disfrutar.

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