La Bella y yo estamos arreglando un poco la casa. Ella agarró su trapitos de clorox, y comenzó a limpiar, con una destreza que me ha dejado asombrada.
De pronto heredó una que otra de mis obsesiones.
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La Bella y yo estamos arreglando un poco la casa. Ella agarró su trapitos de clorox, y comenzó a limpiar, con una destreza que me ha dejado asombrada.
De pronto heredó una que otra de mis obsesiones.
Jajaja
Preciosa historia… y herencia.
Saluditos.