Providencia, 14 años después

Enero 12 de 2009

Hace 14 años que me fui a vivir a Providencia, la isla más lejana del territorio colombiano y único municipio del departamento de San Andrés, Providencia y Santa Catalina.

Me fui a vivir allá por que la Universidad de los Andes, en la que estudié derecho, era parte de un convenio con otras muchas universidades de Colombia para que sus alumnos de últimos semestres de distintas carreras se fueran a áreas rurales y apartadas a prestar servicios profesionales de manera gratuita o semi-gratuita. La facultad de derecho de mi universidad tenía la exclusividad para el cargo de asistente del departamento legal de la Alcaldía de Providencia. El puesto, por supuesto, se lo rapaban.

Yo tenía 20 años (1994), y mi amigo, Juan P, era conocido en la isla por haber hecho el mismo programa y me ayudó a ser seleccionada (es decir, palancas… ya saben.) En esa época estaba enamoradísima de un novio, del que hoy en día guardo los mejores recuerdos. Algunas me entenderán… el novio de la universidad, el amor perfecto, pero que nunca o casi nunca se logra concretar… ese… la historia la echo otro día porque es bonita.

En todo caso, y para no apartarme de la idea, el 13 de diciembre de 1994 llegué solita a Providencia. Por primera vez vivía fuera de la protección y vigilancia de mis adorados pero posesivos padres. Juan P me recibió allá, me instaló en una casa que compartí las primeras dos semanas con él y con un amigo de él… después me quedé solita como un champiñón. Pasé, por lo tanto, navidad y año nuevo casi que sola, o muy sola.

Mi casa era muy humilde, dos habitaciones, un baño sin puerta (con cortina), agua corriente solo una vez a la semana ( todas las casas allá tienen pozos que recogen las aguas lluvias. Los que tienen plata compran bombas de distribución; los más pobres, como yo, nos bañabamos con un balde y una jarra), una cocina con algunas cucarachas y una sala con una hamaca y un televisor diminuto sin señal.. Ah y claro, mi grabadora con todos mis casettes (todavía había cassettes y se regalaban cassettes).

Fue una experiencia muy formadora en todo el sentido de la palabra. Personalmente, me enseñó a vivir con muy poco y a ser feliz, me enseñó a vivir la soledad y abrirme a gente nueva y diferente, me enseñó a sentirme excluida, que es una sensación importante para nunca pasar por alto a los excluidos de cualquier tipo, y finalmente me enseñó que no soy una persona racista.

(Explicación: Providencia es en un 90% una población negra, de habla inglesa… yo era la excepción, la mancha, y me lo hacían saber claramente. Por eso me sentí excluida y sentí que hacia mi se profesaba un racismo que no pensé que existiera. Yo nací en una familia que si bien se dice no racista es parcialmente racista, lo comprobé después cuando tuve un novio isleño)

Profesionalmente fue sumamente enriquecedora. Difícil. Angustiante a ratos. Yo llegué a trabajar como asistente de la oficina jurídica de la isla, como ya lo había contado, pero llegué en un momento crítico. El 1 de enero de 1995 se posesionó el alcalde Ridley Huffington, el mayor enemigo del anterior alcalde, Alexander Henry. La primera instrucción que recibí de Ridley fue revisar todos los contratos celebrados por la administración anterior, encontrar las fallas y tumbarlos.

Las cosas que encontramos fueron increíbles y me llevaron a protagonizar unas peleas jurídicas muy interesantes. Mi jefe, el jefe de la oficina jurídica, se incapacitó durante casi todo el tiempo que yo estuve allí y luego renunció sin dejar rastro (él había sido el jefe de la oficina jurídica durante todo el mandato de Henry). Entonces me quedé sola.

El mayor logró profesional que obtuve fue haber logrado la revocatoria directa de una licencia de construcción que había sido otorgada por la administración de Henry a una cadena hotelera muy conocida en Colombia que se preparaba para construir un gran complejo hotelero y residencial encima del manglar de McBean, que hoy en día, y gracias en parte a la lucha que se dio en ese momento, es  Reserva Mundial de la Biosfera declarado por la UNESCO. El camino para lograrlo fue tortuoso: fui enemiga pública de la comunidad (porque los isleños esperaban que ese proyecto generara empleos); fui objeto de intentos de soborno por parte de abogados respetadísimos; en la oficina mis subalternos se ensañaron contra mí hasta llegar a hacer que se me perdieran los archivos donde, a máquina (porque no tenía computador) escribía los antecedentes de ese caso… en fin. Se logró y hoy que volví a Providencia, se me llenó la cara con una sonrisa cuando desde el avión vi el manglar de McBean  intacto, mucho más grande… hermoso.

Fue tal mi amor por esa isla, a pesar de las dificultades a las que me enfrentaba, que decidí dejarlo todo y quedarme. Mandé una carta a la universidad renunciando a mi carrera, le conté a mis papas y a mi novio, comencé a buscar trabajo, y me dediqué a hacer collares de chaquiras que vendía los sábados y domingos en la playa. Mi novio (isleño) me ayudaba, me invitaba a comer… en fin. Pero el motivo por el que estaba dispuesta a dejarlo todo no era él, nunca lo fue. En realidad fue ese paraíso en la tierra que había conocido y que sentía muy mío.

Cuando tomé esa decisión, llevaba 5 meses viviendo en la isla. Me quedé 3 más, hasta que mis padres, hermosos y cautelosos, decidieron ir a “hacerme visita”. Llegaron, me mostraron un tiquete de avión con todos los gastos pagos para irme a Europa dos meses SOLA! (otro sueño que había alimentado durante años), y me dijeron que volviera a la Isla por lo menos habiendo terminado hasta 7 semestre, que ellos me apoyaban, que bla bla bla… Me vendí.

Hoy en día lo pienso, y creo que en todo caso me hubiera regresado al cabo de un tiempo. Los hombres isleños no son fáciles, la vida en la isla como una blanca “paña” no es fácil, y bueno, si bien en ese momento no tenía grandes ambiciones económicas creo que habrían aflorado tarde o temprano.

14 años después volví con E. Un fin de semana de amor para los dos… solitos.. yuppi!!!!!

Fue maravilloso volver, no sabía si llorar o morirme de la risa. Me encontré con las mismas caras de entonces, aunque claro, ya no me reconocían. Buceé en los mismo lugares, comí las mismas cosas, amé cada segundo allí. Me fui con el corazón en la mano y la promesa de volver con A y E nuevamente, más días, con la promesa vieja de algún día tener una casa para nosotros allá, con vista a los Tres Hermanos, de volver para subir al Peak, para comer más rondón, para tantas cosas! Voy a editar este post y a poner fotos del viaje, lo prometo.

Todavía recuerdo como si hubiera sido ayer (así suene a bolero) los paseos con mi amiga Enith para darle la vuelta a la isla caminando en noches de luna llena (4 horas sharp); las incontables buceadas en el maravillosa barrera de coral (la 3ª más grande del mundo!); las noches en el puente de los enamorados, comiendo hamburguesas en donde Tony y viendo pasar por debajo del puente los tiburones bobos y las tortugas carey; las jugadas de ajedrez en casa de René Revetez, gran escritor que murió en su amada isla hace unos años. Recuerdo mi casa con un cariño profundo porque a pesar de lo humilde me dio todo lo que necesitaba; recuerdo a mis vecinos que cuando no tenía plata me daban el pescado que acababan de sacar del mar; me acuerdo de las noches eternas de pesca con el papá y el hermano de Enith.

Me acuerdo de todo.

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9 Respuestas a “Providencia, 14 años después

  1. uh, post hermosísimo
    las islas en general tienen un encanto.
    En Ecuador en las Islas Galápagos dicen que pasadas unas semanas te agarra la isla y te transformas y no te quieres ir más.

    Algún día voy a irme a este lugar

  2. Ahhhhhhhhhh fuiste hippie que vendia collares de chaquiras!!! no te lo puedo creer!!! jaja!!!! las vueltas que da la vida…jajaja… la verdad me cuesta imaginarte en esas…jajaj, que lindo!!
    Pues entonces tu eres una de las personas a las que tengo que agradecer el hecho de que esa Isla este intacta? pues gracias!!!! es lo mas lindo que tiene providencia, me encanta el hecho de que no dejen cosntruir hoteles de mas de dos pisos y que rompan con la estructura del lugar… yo solo fui una vez, y no pude disfrutar mucho de la isla por encima porque se la paso lloviendo y justo fue en enero, no paro de llover, pero pude disfrutar de sus aguas submarinas… los corales y demas… hermoso!!!
    Lindo post A. sobre todo porque ahora sabemos muuuuucho mas de ti… lo de la epoca hippie, el novio isleño, viaje a europa, etc etc etc… tantas cosas por contar ah?
    Y por ultimo me alegro muchisimooooooo de que hayan sacado un tiempito para ustedes dos, un viajecito de pareja es lo maximo, en esas playas paradisiacas… no no no… me imagino que llegaron con toda la relacion renovada y cargada de pilas!!! genial, de verdad verdad de todo corazon me alegra muchisisisismo!!!
    besos!!!!

  3. Que post mas bonito, me ha encantado y me han dado ganas de visitar esa isla, lástima que esté tan lejos pero nunca se sabe.

    Es increíble las vueltas que puede llegar a dar la vida, nunca se sabe y con que facilidad nos vendemos.

    Me alegro mucho que hayas toamdo un tiempo para estar a solas con E, parece que las cosas van mejor.

    Muchos besos

  4. que historia tan bonita! me saco lagrimas de emocion!
    me quito el sombrero ante tus logros siendo apenas una estudiante, que agallas! que orgullo saber que con tu trabajo contribuiste a algo tan trascendental como la preservacion del manglar, uff

    tengo que ir alla

  5. Me hiciste llorar… mala mala mala!!!

    Pucha me hiciste acordar un lugar que quiero mucho, mi historia no es igual a la tuya, pero se parece en eso de vivir con lo mínimo y ser feliz. Es algo que nunca se me olvida, y veces me da rabia estar metida en este sistema con tantas necesidades creadas que te complican la vida… bu! Viva la simpleza!!!

    Lo del manglar me parece impactante, qué orgullo, te felicito mucho, te ganaste una admiradora 😉

    Que bueno que tuvieron un fin de semana solo para uds., me alegro.

    Besos

  6. Nadia, Gracias. Galápagos está dentro de ls lugares del mundo que quiero conocer antes de irme de acá… algún día lo haré.
    Francoise, las personas cercanas a mi me dicen siempre que soy una hippie vestida de abogada, jajaja. La verdad es que hace 15 años NO me vestía de abogada, jajaja. La verdad es que lo del manlar fue un gran trabajo en equipo como todos los grandes trabajos. Mis profesores de la universidad y hasta el decano metieron los dientes hasta el fondo en este asunto y me mandaban casi todo lo que habia que hacer… yo daba la cara. La isla SI está intacta… menos mal!
    Laia, en mi opinión la plata mejor invertida es la que se gasta en viajes… siempre bienvenida a Colombia,a Providencia, al Tayrona… Colombia es hermosaaaa!.
    Maco querida.. feliz año!!! cuentame tu historia.
    Todas, tuvimos un fin de semana maravilloso, llegamso recargados y con la certeza de que hay madera para lograrlo…
    Voy a escribir un post sobre una comida en la que estuve ayer con mis amigas del colegio… otra nueva terapia gratuita sobre las relaicones de pareja…

  7. Saludos.
    Una vez más revisando revisando por aquí me volví a reencontrar contigo, que lindo recuento de tu vida, resumes en gran medida tus sueños logros y algunas incursiones en mundos nuevos para muchas, que bien!!

    me animó leerte, me recordó también mis épocas pasadas donde al igual que tú soñé me enamoré perdidamente del que no aceptaban en mi casa, quise quedarme vagando en la irresponsabilidad de la vida y soñando con no regresar jamás de un lugar paradisiaco generalmente siempre con sol playa y mar de por medio.
    Buen tino y buena pluma.

  8. Jose Luis Garcia Conde

    Estoy seguro, que el haber compartido con René parte de tu tiempo isleño, justo el de las peores condiciones laborales, y profesionales, sirvió, para continuar , para no dar el brazo a torcer a la soledad, a la adversidad y a la politica,y terminar amando un lugar imposible de No ser amado.
    No somos tantos los que tuvimos la suerte de conocer el paraiso casi intacto y ademas, al amigo para siempre, Rene Revetez .
    Un cariño muy grande, solo por esas dos cosas.

  9. Que chévere encontrarse en el mundo con alguien que sabe lo que digo Jose Luis… Eso lo sabemos pocos… lo de Rene, digo, y lo de Providencia también.
    Mamía… un placer volver a verte. Siempre bienvenida.. Vuelve.

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